El día 23 de Abril se celebra el Día Internacional del Libro y no queríamos desaprovechar esta oportunidad para hacer una entrada que tuviera que ver con el mágico mundo de los libros.
¿Quién no ha tenido un libro en sus manos que no podía dejar de leer? ¿Quién no se ha embarcado en increibles hazañas con su personaje favorito? ¿Quién no ha sufrido con el protagonista de la historia que estaba leyendo?
Es una sensación fantástica la de encontrar un libro que te embauca y te tiene deseando tener un huequito por pequeño que sea para poder continuar con la historia donde la habías dejado.
Os proponemos que fomentéis en los más pequeños este placer. Pensad en la imagen de un niño con un libro en la mano. Esta sana costumbre de leer tiene muchas ventajas: ayuda a desarrollar la creatividad, la imaginación, mejora la ortografía, aporta conocimiento…
Algunos piensan que hay que esperar a ser mayor para crear este hábito, pero… no es verdad. Mucha gente piensa que los libros infantiles se reducen a los cuentos clásicos de Caperucita, Los tres cerditos… pero hay un sinfín de autores y editoriales especializados en el público más joven y podéis encontrar una gran variedad de títulos tanto en las librerías como en las bibliotecas.
Para los bebés es recomendable los libros de tela o plástico (o sea “chupables” y “lavables”) Cuando son un poco más mayores podéis usar libros de pasta dura con imágenes sencillas (los de animales les encantan) y luego se abren las puertas y… os encontraréis con que os persiguen con un cuento para que os sentéis con ellos, señalandoos incansables con su dedito las imágenes para que les contéis una y otra vez aquello que les gusta tanto.
Desde bebés podéis disfrutar ojeando un libro antes de ir a la cama y os aseguramos que si se hace desde pequeños, los niños no querrán irse a dormir antes de ver su cuento. Esta es una buena forma de ir suavizando el ritmo de la actividad del día antes de caer en los dulces brazos de Morfeo.
Podéis tener vuestra pequeña (al principio) biblioteca a la que el niño pueda acceder (así también puede responsabilizarse por ella) y además os recomendamos que uséis las bibliotecas públicas donde podéis tomar libros prestados para haceros una idea de los gustos de vuestros hijos (es curioso ver como un día se reencuentran con un libro que habían cogido de más perqueños y lo recuerdan entrañablemente y quieren volver a llevárselo para verlo de nuevo) De esta forma también se acostumbran a visitar este silencioso sitio, a cuidar libros que luego leerán otros, devolverlos a tiempo… y podréis disfrutar de una gran variedad de títulos.
En este blog tenemos una sección que se llama “lectores menudos, menudos lectores” en la que iremos recomendando libros que nos parecen interesantes. Pero queremos que vosotros también recomendéis vuestros libros favoritos, los que más les gustan a vuestros hijos… y si éstos ya son más mayores, que ellos mismos nos lo cuenten.
Tenemos grandes competidores con la televisión, los videojuegos… pero no todo está perdido.