BLOG BABYGIM

Entradas de la sección ‘caja de herramientas’

Juegos para hacer en casa (I)

3 Abril 2009

120820085371.jpg 

Hace poco, publicamos una entrada para aclarar los conceptos de psicomotricidad, desarrollo psicomotor… que llamamos  “La psicomotricidad”. Ana López, nos dejó un comentario en el que nos sugería que añadiésemos ejercicios para que los papás pudiéseis realizar ejercicios con los niños en casa.

Pues bien… aquí tenéis la primera entrega. Un ejercicio para cada edad:

De 0 a 3 meses: tonificamos el cuello del bebé.

En esta etapa es importante que el bebé vaya trabajando la musculatura del cuello y su espaldita. Para ello conviene poner al bebé boca a bajo a ratitos. Pero… ¿qué pasa cuando protestan esta posición y se ponen a llorar? Esto suele ser porque tienen poco tono muscular en el cuello o porque les molesta la barriguita. Os vamos a dar un truquito para que podáis ponerles en esta posición.

Se trata de enrollar una toalla pequeña y tumbar al bebé encima de dicho rollito de forma que éste le quede a la altura del pecho y con los bracitos por encima de la toalla. De esa forma le ayudará a soportar el peso y le permitirá estar un poco más incorporado. ¡Probadlo, funciona fenomenal!

Poned al bebé a ratitos en esta posición y poco a poco irá tonificando la musculatura del cuello.

De 3 a 5 meses: Fortalecemos sus ojitos.

Colocad al bebé boca arriba y con un objeto que le llame la atención vamos a realizar ejercicios para fortalecer los nervios ópticos y evitar futuros problemas de estravismo…

Podéis coger el objeto y colocándolo a unos 30 cm. de sus ojos (os vais a dar cuenta por su cara cuando lo tiene enfocado) moverlo despacio de izquierda a derecha y desde su frente hacia su pecho.  Tienen que ser movimientos muy lentos para que el bebé lo pueda seguir. También podéis subirlo y bajarlo: ésto le ayudará a conseguir la coordinación de los ojos y las manos hacia los cuatro o cinco meses de edad. 

De 5 a 8 meses: un ejercicio para que pueda gatear.

Son muchos los ejercicios que se pueden realizar para ayudarles en este importante logro, ya os iremos contando. En esta ocasión se trata de un juego para trabajar los aductores (son los músculos que están situados en la parte interna del muslo y que mueven el muslo de fuera hacia dentro en un movimiento que se llama aducción) esto hará que al bebé no se le abran demasiado sus piernecitas impidiéndole sostenerse en la posición de gateo.

El juego consiste en ponerle sentado en vuestra pierna como si fuese montado a caballo y levantarle un poquito (podéis hacerlo mientras cantáis una canción) repetidas veces. Notaréis cómo el niño cierra sus piernas. Este juego hará que paséis un rato divertido mientras le dais una herramienta valiosa para que pueda gatear.

De 8 a 12 meses: enseñándole a bajarse del sofá.

Alrededor de esta edad los peques ya tienen mayor movilidad. Vamos a daros una herramienta para enseñarle a bajarse del sofá, de la cama… sin tirarse de cabeza.

Tenéis que enseñarle a, según está boca abajo, girar sobre su tripita y que caigan primero sus piernas. Una vez que esté de pie, se sentará de culete y seguirá reptando o gateando. Éste truco pueden utilizarlo para un montón de situaciones comprometidas, para bajar escaleras…

De 1 año a los 15 meses: esta es la etapa en la que se suelen soltar a caminar…

Podéis ayudarles si les colocáis objetos cerca para que ellos puedan sin soltarse ir pasando de uno a otro (del sillón a la mesa, de la mesa a una silla…) de esa forma irán adquiriendo la necesaria confianza en que pueden dar el gran paso de caminar solitos. También podéis ofrecerle una silla o similar para que vaya caminando apoyado en ella mientras la desplaza hacia adelante.

Aquí os recomendamos muuuuucha paciencia y no forzar al niño. Él sabrá cuándo está preparado para caminar.

De los 15 meses a los 2 años:

Podéis ir trabajando con juegos educativos. La recomendación cuando os pongáis con ello es que lo hagáis en un lugar donde no haya otros juguetes. Esto hará más fácil que el niño pueda concentrarse en la tarea que estáis realizando. Cuando el juego termine, cerráis la caja y la guardáis en algún lugar donde el niño sepa que esté y que os lo pueda pedir para jugar.

De esa forma será un juego especial que realizará con vosotros y le estaremos ayudando a trabajar su habilidad para mantener su atención durante un ratito cada vez mayor en la realización de una tarea.

De 2 a 3 años: dejadle elegir en la medida de lo posible.

Esto que os proponemos aqui puede y debe hacerse a edades más tempranas (no es que haya que esperar a los dos años) pero a esta edad empieza a hacerse imprescindible. El niño va sabiendo lo que quiere y lo que no y muchas veces le llevamos y le traemos sin contar demasiado con él.

Le ayudaremos mucho si él puede anticiparse a lo que va a suceder. Por ejemplo si os vais a marchar del parque donde está jugando, podéis avisarle de forma que sepa que ya tiene que ir dejando de jugar. Esto no siempre significa que vaya a estar de acuerdo pero… se trata de ir contando con él, ir haciendo pequeños tratos de forma que sienta que se le tiene en cuenta.

¡Probadlo! aunque sean pequeños aún, lo agradecen muchísimo, ya que estaremos potenciando su autodeterminismo.

Bueno papis, hasta aquí la primera entrega. Esperamos que os sea de utilidad. Contadnos qué os parece, cómo os ha ido o cualquier duda que os surja.  Nos vemos en la siguiente.


¡¡Un moooonstruoooo!!

30 Enero 2009

21032009753.jpg

A veces nuestros hijos se despiertan en medio de la noche llorando porque tienen miedo, han tenido un mal sueño, no quieren quedarse a oscuras…

Pasan por temporadas en las que es algo frecuente. Nos piden que les acompañemos cuando quieren ir al baño, no quieren quedarse sólos…

¿Qué podemos hacer con todo esto?

Lo primero que tenemos que hacer es comprenderlo y por supuesto no invalidarlo nunca. El miedo no es un sentimiento muy popular que digamos, está mal visto tener miedo y sólo los valientes triunfan, pero si nos ponemos en la piel del niño, pensando en algo que nos provoque miedo o inseguridad a nosotros, nos daremos cuenta de que generalmente es algo irracional, que no controlamos: dices y ¿por qué me pone nervioso esto? ¿o por qué me da miedo aquello?…

A los niños les pasa igual. Tienen miedo y ya está. Es un sentimiento muy real para ellos aunque a nosotros en determinados momentos nos parezca que no tiene sentido.

En esos momentos ellos necesitan nuestra ayuda y sentirse al menos comprendidos. Podemos acompañarles, encender una luz o hacer cualquier cosa que haga que el niño se sienta más cómodo en esa fastidiosa situación evitando que encima se sienta mal por tener ese sentimiento.

Si se despiertan por la noche llorando, debemos acudir, despertarles y tranquilizarles dándoles un abrazo o estando ahí con ellos. Si el niño habla podemos decirle que nos cuente lo que pasaba en el sueño. Si consigues que te lo cuente varias veces, perderá la fuerza y volverá a dormirse tranquilamente. Es importante no obligarles a enfrentarse con la situación que le produce esa angustia sólos, si no se sienten seguros. Cuando ya se sienta mejor, puedes decirle que recuerde alguna ocasión que resulte agradable, divertida… Haz que te lo cuente como si estuviese ahí en ese momento: la visita al zoo, su cumpleaños… “qué ves, cómo son los animales, cómo es tu regalo?”… De esa forma podrá dormirse más tranquilito.

Esperamos que todo esto os sirva de ayuda. Si vosotros hacéis otras cosas, contádnoslas y así entre todos podemos aportar herramientas que utilizar para ayudar a los peques en estas situaciones.

Un saludo a todos.


Cómo podemos enseñar a los niños a compartir.

13 Abril 2008

Este es un tema que muchas veces al ejercer la tarea de padres nos preocupa. El niño está en el parque y no quiere dejar sus juguetes, viene alguien a casa y no quiere dejarle sus cosas… y tenemos la idea de que hay que compartir, compartir es bueno, está relacionado con ser un buen niño, educado, sociable… pero el niño no quiere. ¿Cómo podemos solucionarlo entonces?

En primer lugar para poder compartir algo tienes que tener el sentimiento de que ES TUYO, entonces tú lo compartes con alguien. Así, nosotros los adultos, a veces tenemos algo que nos gusta o de lo que nos sentimos orgullosos y nos apetece compartirlo con otros y a veces no. La acción de compartir la decidimos nosotros en función de lo que sea, con quién lo vayamos a compartir… o acaso ¿todos podríamos prestar nuestro coche al primero que nos encontrásemos por la calle? o quien dice el coche dice el móvil, o cualquier cosa que tú estés disfrutando en un momento dado.

¡Ahhhhhh! ¿qué no es lo mismo? claaaaaro, lo que tine el niño es un cubo y una pala de plástico, un tazo, un peluche, un muñeco… pero es que son SU cubo y SU pala de plástico, SU tazo, SU peluche y SU muñeco, y él debería decidir si quiere o no quiere prestárselo a ese niño que está ahí en el parque y que a veces ni siquiera conoce. Si os fijáis, los niños suelen ser en ese sentido bastante más desprendidos que los mayores. Si les obligamos a compartir no sentirán que esos juguetes sean de su propiedad, no lo están decidiendo ellos mismos.

Lo que si que podemos hacer es cundir con el ejemplo prestándoles nuestras cosas cuando juguemos con ellos, invitando a amigos a merendar, llevando algo al parque para compartir… pero nunca obligarle a que comparta sus cosas. Podemos explicarle que él a veces usa juguetes que no son suyos, hacer acuerdos otros niño… Él debe saber que él decide sobre SUS propiedades, al igual que cuando quiera el juguete del niño que tiene  al lado no debemos permitir que se lo quite sin preguntarle y deberá obtener su consentimiento para poder cogerlo, claro.

Este asunto es algo controvertido porque a veces se da la situación de que queremos que el niño sea sociable y que comparta, pero cuando decide regalarle a su mejor amigo el super muñeco que nosotros o algún familiar le habíamos regalado por su cumpleaños, cambiamos inmediatamente de parecer. Y no digamos si decide cambiarle el juguete que a nosotros nos ha costado 50 € por uno que cuesta 10€. ¿En qué quedamos?

Hay veces que cuesta pero tenemos que ser coherentes. Si a ti te dijeran todo el rato lo que tienes que hacer con un regalo que te han hecho, tarde o temprano lo dejarías a un lado y le dirías a esa persona que se lo volviera a llevar por no decir algo peor. Sólo si sientes que es tuyo te harás cargo de ello y aprenderás a cuidarlo y prestarlo a otros. Si sientes que nada te pertenece realmente  y que en cualquier momento cualquiera te lo puede quitar… estarás agobiado y no lo querrás perder de vista.

Os invitamos a hacer una reflexión sobre este tema y a que nos contéis vuestra opinión a cerca de ello.


El derecho de los niños a contribuir.

2 Abril 2008

En Baby Gim, respaldamos la idea de que el niño tiene derecho a contribuir de alguna manera allí donde esté.

A los adultos nos gusta ayudar a nuestros grupos para que estos mejoren. De esa forma nos sentimos parte de ese grupo: en el trabajo, la familia, el equipo del que formemos parte…

Si nos fijamos, los niños desde poco tiempo después de nacer ya empiezan a contribuir con sus sonrisas, balbuceos… que provocan respuestas a su alrededor que hacen que se sienta felíz y que sigan haciendo esos balbuceos y sonrisas. Mirad como os “provoca” vuestro hijo de tan sólo unos meses para comunicarse con vosotros.

Más tarde son sus dibujos y todo tipo de piedras, palitos… que guardan durante toda la mañana como un tesoro para dárselo a mamá o a papá cuando salen del cole. Nos cogen una flor, nos hacen un dibujo…

En casa nos persiguen con un trapo, una herramienta… para ayudarnos. A veces es más fácil decirles que se aparten y hacerlo nosotros, pero si no le dejamos contribuir de alguna forma, le estamos diciendo que él no es necesario. Haced la prueba si no la habéis hecho ya y dadle al niño un trapo y decidle que limpie el polvo, que os ayude a doblar la ropa, a guardarla en el armario, a poner las servilletas en la mesa… y veréis lo felíz que se pone. ¡Está deseoso de ayudar!

Si hacemos ésto, además de favorecer su autonomía personal, le estaremos diciendo que el puede ayudar a ese equipo que es su familia, si no no tendrá sentido que cuando sea más mayor se le impongan una serie de tareas por obligación. Desde pequeños tienen que sentir que colaboran realizando pequeños trabajitos y explicarles que de alguna manera están haciendo que la familia vaya bien: papá y mamá trabajan para que haya dinero para comprar comida, ropa… y hacen la compra, la comida… los niños también pueden contribuir, aprendiendo cosas, cuidando a papá o mamá… (decidle al niño que estáis cansados y disfrutad de sus manitas en vuestra espalda dándoos un masajito)

Así, cuando son un poco más mayores pueden tener tareas asignadas: pueden encargarse de poner y quitar la mesa, bajar la basura, recoger su cuarto… Pero lo bonito de ésto es que lo haga porque sienta que de esa forma contribuye, no porque tiene que hacerlo por obligación.

Los niños son el futuo de esta sociedad… eduquémosles dándoles responsabilidad desde pequeñitos.




Babygim | Blog | Natación bebés matronatación | Gimnasia bebés | Masaje bebés | Natación infantil | Matronatación | Natación colegios | Natación escuelas | Cumpleaños infantiles | Campamentos verano
Escuela infantil Madrid | Iniciación al ritmo y a la música | Mantenimiento acuático | Preparación al parto | Libro natación bebés | Cursos monitor acuático | Monitores a domicilio | Piscina gimnasio Babygim
Construcción piscinas | Mantenimiento piscinas | Climatización piscinas | Gestión piscinas | Presentacion | Aquagim | Natación bebes Madrid | Prensa/TV | Contactar | Diseño paginas web Guipuzcoa