
Esta es una palabreja que escuchamos continuamente cuando tenemos un hijo, en frases como: “esta actividad fomenta su desarrollo psicomotor”, “en la escuela infantil tienen psicomotricidad”, “este niño tiene muy buena o muy mala psicomotricidad”…
Pero… ¿qué es todo esto con palabras sencillas?
Cuando nace un bebé, no puede controlar su cuerpo: si necesita algo llora, grita, no se puede quitar la ropa si tiene calor, ni darse la vuelta el sólo si está cansado de esa postura… digamos que está muy limitado porque para comunicarse con su entorno necesita controlar ese cuerpecito.
A medida que va creciendo va siendo capaz de girarse, coordinar las manos y los ojos para coger objetos, hacer más ruiditos para comunicarse, señalar cuando quiere algo… hasta que puede reptar o gatear y comienza lo divertido.
Según va creciendo va dependiendo menos de los adultos y puede hacer más cosas él sólo. Además le encanta esa sensación y se enfada si le ayudamos más de la cuenta en alguna actividad que él puede realizar(vestirse, desvestirse, comer…) Cada vez tiene más posibilidades de manejarse con éxito en el ambiente que le rodea: si quiere algo va a por ello, llama nuestra atención, dice sus primeras palabras…
Más adelante cada vez tienen más herramientas para solucionar los problemas que se le plantean.
Pues bien, este proceso por el cual el niño va adquiriendo mayor control de su cuerpo y a través de él va relacionándose con su entorno, es lo que se llama desarrollo psicomotor. Como podéis imaginar en este proceso intervienen varios aspectos como la genética (lo que lleva el niño “de fábrica”) y otro aspecto muy importante que es, lo rico en estÃmulos que sea el ambiente en el que se mueva el niño (ojo con esto, ya que el niño tiene que estar preparado fisiológicamente para que se produzca ese logro: aunque estimulásemos 24 horas al dÃa a un bebé de 5 meses no podrÃa caminar porque su cuerpo todavÃa no está preparado para ello).
Es en este aspecto del ambiente, donde entran las llamadas actividades de psicomotricidad: que son aquellas que favorecen el desarrollo del que estamos hablando.
En Baby Gim realizamos un montón de actividades que ayudan en ese proceso: la piscina, la gimnasia de bebés, los masajes infantiles, la iniciación a la música, los talleres matinales, los campamentos… Todo se organiza en juegos divertidos para el niño en los que se le van planteando diferentes situaciones apropiadas a su edad que él debe ir solucionando.
Vosotros en casa también podéis jugar con ellos de forma que favorezcáis todo ese desarrollo: animándole y proponiéndole que realice tareas sencillas y apropiadas para su edad, felicitándole cada vez que consiga lo que se ha propuesto y favoreciendo su independencia (aunque a veces cueste un poquito el ver que no dependen ya tanto de nosotros).
Esperamos haber clarificado un poquito todo esto y que os haya sido útil esta información. En entradas posteriores os iremos dando ideas de qué tipo de actividades podéis hacer con los niños para favorecer todo este proceso.
Un saludo.